Bitácora de obra · Obra #01 · 2016
Hay obras que enseñan más por lo que les pasa que por lo que logran. En 2016, antes de que Geotopía tuviera nombre, levantamos tres domos experimentales en un páramo, una huerta y un guadual. Ninguno fue perfecto. Los tres fueron escuela.

Angélica me contó de una tierra de su familia en un territorio muy lejano de Santander. Con bajo presupuesto construimos un domo de aluminio que luego reforzamos con guadua. Después de muchas horas de viaje, llevamos la lona a caballo hasta el lugar. Un lindo equipo de trabajo entre voluntarios y locales nos acompañó en un par de días de ensamblaje; usamos lonas de publicidad recicladas para la cubierta.




El resultado fue satisfactorio: un domo visto de lejos, junto al lago. Pero las condiciones del páramo y las dificultades de acceso hicieron corta su vida, y fue rediseñado para servir de refugio a animales. La obra no murió: cambió de oficio.




Viviana vino a buscar sus raíces colombianas luego de una vida en Francia. Encontró en Tabio un refugio, y luego de un tiempo pudo proponer crear un espacio especial para ella: me invitó a crear una estructura de bajo presupuesto. Definimos bambú y lona reciclada para el prototipo, que construimos en minga e instalamos sobre una plataforma de estibas.




Quedó una burbuja colorida al lado de la huerta. Y al final del día, Vivi y yo — cansados y felices — en el interior del domo.
Colaboré por un tiempo con la Universidad de Sabiduría Ancestral (UDSA). Una de sus sedes era la ecoaldea Mahavan, en Calarcá, Quindío, y me invitaron a construir un domo-aula junto al jardín y los guaduales de la aldea. Construimos, mediante un taller y un par de voluntariados, un domo de seis metros en latas de guadua con cubierta de lona. Fue el primer domo pagado — a precio especial, por ser alianza.
Cuando completamos la estructura, uno de los habitantes de la aldea se quedó contemplando la geometría. Mahavan ya no existe; no sé si el domo siga en funcionamiento. No importa: esta entrada es su memoria. Una obra puede dejar de existir y seguir enseñando.




Hoy Geotopía diseña y construye domos, zomes, túneles y refugios con lo que 2016 nos enseñó: materiales locales, manos compartidas y obras que sirven a la vida.
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